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martes, 16 de junio de 2009

Anular es Votar: Denise Dresser

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Anular es votar; Por Denise Dresser.


Copyright © Grupo Reforma Servicio Informativo; Fecha de publicación: 15 Jun. 09


Anular es votar. Es participar. Es ir a la urna y depositar una boleta para expresar el descontento con un sistema democrático mal armado, que funciona muy bien para los partidos pero muy mal para los ciudadanos. Hemos construido una democracia parcial en la cual existe la capacidad de votar pero no de sancionar. Es como si usted -lector o lectora- contratara a un empleado, le pagara el sueldo durante los próximos tres años, y no pudiera despedirlo o castigarlo si su desempeño es malo, o atenta contra el bienestar de la empresa. Eso es, en efecto, lo que hemos venido haciendo: votando por personas a las cuales nunca volvemos a ver, cuyo comportamiento en el Congreso desconocemos, cuyo incentivo para representarnos es nulo porque al final de su periodo saltarán a otro puesto. Porque no hay reelección pero sí hay trampolín; porque nos han otorgado la capacidad para llevar a alguien al poder, pero no contamos con instrumentos para asegurar que lo ejerza en nuestro nombre. La anulación no busca acabar con la democracia sino aumentar su calidad y su representatividad. La anulación no intenta dinamitar el sistema de partidos sino mejorar su funcionamiento.

Anular es votar. Es contribuir. Es ir a la urna y votar por "Esperanza Marchita" o por cualquier candidato independiente, usando el único instrumento con el cual contamos. El único mecanismo -imperfecto, difuso, chato- que nuestra democracia trunca ofrece hoy en día. Porque llevamos años pidiendo que los partidos democraticen el sistema, sin que lo hayan hecho. Porque llevamos años exigiendo que combatan la corrupción, sin que hayan mostrado la menor disposición a ello. Porque llevamos periodo legislativo tras periodo legislativo de bancadas que congelan iniciativas prometidas durante la campaña y archivadas cuando llegan al poder. Porque queremos ayudar desde afuera a los que están intentando reformar desde adentro; a aquellos que enfrentan cotidianamente la resistencia de partidos autistas que defienden intereses enquistados.

Y esa inercia no se puede combatir -ya lo hemos visto- con lo que algunos proponen como solución. No basta con formar otro partido, si acaba corrompiéndose para sobrevivir. No basta con cabildear a los legisladores, si su futuro no depende de escuchar a los ciudadanos sino de disciplinarse ante su líder parlamentario o algún poder fáctico. No basta con organizar otro foro -como los tantos que hubo en torno a la reforma del Estado- para fomentar la discusión si ese foro va a terminar siendo ignorado. El problema fundamental del sistema político es la ausencia de mecanismos que le den a la ciudadanía peso y voz. Los incentivos del sistema político están mal alineados: los legisladores no necesitan escuchar a la ciudadanía ni atender sus reclamos, porque la longevidad política no depende del buen desempeño en el puesto. Entonces, la anulación no busca destruir el andamiaje institucional sino centrar la atención en sus imperfecciones y en lo que falta por hacer y mejorar.

Anular es votar. Es tratar de componer lo que está descompuesto. Es usar esta oportunidad para cambiar un sistema que privilegia la rotación partidista por encima de la representación ciudadana. Es usar esta oportunidad para rediseñar las reglas y no sólo votar para darle un par de curules más al PRD o al PAN. La anulación no entraña dejar en manos de otros la decisión, sino crear las condiciones para que los ciudadanos verdaderamente cuenten. La anulación no entraña fortalecer el "voto duro", sino crear condiciones para que se vea reemplazado por el voto ciudadano. Para que el acarreo corporativo vaya perdiendo peso conforme aumente la participación de personas que creen en las instituciones en vez de desconfiar de ellas. Para que en lugar de cortejar a Elba Esther Gordillo o a Valdemar Gutiérrez, los partidos se vean obligados a cortejar a personas como usted.

Anular es votar. Es contribuir. Es diagnosticar problemas con la intención de proponer soluciones. Es apelar a los partidos para que comprendan la crisis de representación que han creado y busquen maneras de afrontarla. Y aunque el movimiento impulsado entre tantos mexicanos reúne diversos reclamos, parece haber consenso en torno a algunos ejes. La necesidad de darle a los ciudadanos una forma de castigar o premiar a sus representantes. El imperativo de las candidaturas ciudadanas independientes. La reducción del financiamiento público a los partidos. La posibilidad de incorporar figuras de participación directa como el plebiscito y el referéndum. La propuesta de atar el voto nulo a la cantidad de recursos que se destina a los partidos.

Todo ello con la intención de fortalecer la democracia y asegurar su representatividad. Todo ello con la intención de empujar a los partidos a enarbolar reformas que tanto resisten. Porque como decía Barack Obama a lo largo de su campaña presidencial: "el poder nunca concede por su propia cuenta". Y la anulación del voto es una forma de obligar a que lo haga en nuestro nombre.

lunes, 8 de junio de 2009

Historias de Reportero

Carlos Loret de Mola comenta sobre la anulación del voto. No es la primera vez que lo hace y el 5 de julio será una de tantas en las que este líder de opinión acuda a las urnas y anule su voto. Ejemplo de que la conciencia colectiva está despierta y alerta. La nota es interesante por lo que representa que alguien de manera abierta reonozca la neesidad de cambio, que además la exprese y la impulse, pero más importante que la lleve acabo.

El texto es tomado del diario El Uniuversal del día 4 de junio de 2009.

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¿Por quién voy a votar?

Mucho antes de la cita en las urnas, el 2 de julio de 2006, me quedó claro que ningún candidato era capaz de comprometerse con lo que me interesaba: la libertad de expresión... Al mediodía fui a la casilla y anulé mi voto. Lo volveré a hacer en cinco semanas. Aquella vez lo pensé mucho. Esta no tanto.

La experiencia más agria de la vida profesional de este reportero ha sido la cobertura de las elecciones (antes y después del 2 de julio) de 2006. Mucho antes de la cita en las urnas me quedó claro que ningún candidato era capaz de comprometerse con lo que me interesaba más que nada: la libertad de expresión.

Calderón, López Obrador, Madrazo intentaron usar las herramientas a su alcance para censurar, marginar, reprimir cualquier esfuerzo crítico. Era sorprendente verlos igualitos, a pesar de que juraban ser tan diferentes. Al mediodía fui a la casilla con mi esposa y mi hijo de 100 días de nacido y anulé mi voto. Lo volveré a hacer en cinco semanas. Aquella vez lo pensé mucho. Esta no tanto.

¿Voy a votar por el PRI, que ha mostrado que quiere regresar al poder no como un partido reformado en democracia, sino presumiendo que sus viejas prácticas eran las que funcionaban y ahora las puede ejercer con el aval de las urnas?

¿Voy a votar por el PAN, exhibido en su intolerancia, que ha optado por la renuncia de sus promesas de campaña, para transar políticamente con personajes de lo más turbio que ha ofrecido la historia reciente de México?

¿Voy a votar por el PRD? ¿Cuál de los dos? ¿El que tiene un pie en el PT y otro en Convergencia, que, como sus adversarios acérrimos del gobierno, ha sido exhibido en su intolerancia y ha optado por transar políticamente con (otros) personajes de lo más turbio que ha ofrecido la historia reciente de México? ¿Por el otro PRD, el formal, que llegó al dominio del partido por dedazo del TEPJF tras un cochinero de comicios?

¿Por Elba Eshter y Kahwagi? ¿Por el Niño Verde? ¿Por los renegados de Patricia Mercado, que no juntan votos pero sí presupuesto para ser partido cada seis años con nombre distinto?
No, gracias. Creo en la democracia, como dicen los teóricos, es lo menos malo que ha encontrado la sociedad para organizarse. Creo en la política. Es más, no creo que todos los políticos sean una porquería, pero sí muchos, y en cualquier caso, este reportero no se siente representado por nadie. Y por eso voy a ir a votar, a anular la boleta, para demostrar que el problema no es con la forma de organizarse, sino con quienes se las dan de organizadores.

SACIAMORBOS

50 balazos a camioneta de coordinador parlamentario. ¿Se supo?

El texto completo está en: http://www.eluniversal.com.mx/columnas/78513.html

viernes, 29 de mayo de 2009

La libertad de expresión es un derecho innegable para cualquier mexicano... aunque parezca lo contrario.

Resulta que ya hubo reacciones desesperadas de algún partido político en contra de nuestro movimiento. Y es que si muchos mexicanos anulamos nuestro voto, los partidos políticos pequeños muchas veces creados por los partidos grandes para debilitar a su adversario, perderían su registro ante la falta de votos.

Debemos decir que el trabajo constante, el acercamiento con la gente y las promesas cumplidas son la mejor defensa para evitar que a esos partidos les quiten el registro. La petición ante el IFE de que se sancione a nuestro movimiento refleja lo contrario... Trabajando como debe de ser, proponiendo e incentivando con argumentos sólidos y sin demagogia es como los partidos mantienen a sus militantes, votantes, seguidores y simpatizantes. Si lo están haciendo tan bien como dicen, ¿hay necesidad de acciones desesperadas? ...juzga tú.

Te dejamos un editorial publicado en La Jornada de Oriente, con fecha 29 de mayo de 2009. Habla sobre la libertad de expresión que intenta ser limitada por un partido político para defender sus intereses pero... ¿Ese u otro partido ha defendido a capa y espada los intereses de Todos los Mexicanos?

ABSURDA REACCIÓN EN EL IFE - Editorial


En la sesión de ayer del Consejo Local del Instituto Federal Electoral de Puebla, el representante del Partido Nueva Alianza (Panal), Ricardo Mosqueda, y la consejera Alejandra Gutiérrez mostraron –por separado– su inconformidad en contra del ex edil de Puebla Gabriel Hinojosa Rivero, quien está llamando a anular el voto el próximo 5 de julio.

Los argumentos expuestos son que la norma que rige a los procesos electorales federales establece que únicamente corresponde al IFE, a los partidos y a los candidatos promover el voto. Además, que la emisión del sufragio es una decisión individual que no puede ser inducida y por tanto, Gabriel Hinojosa al estar llamado a anular el votos estaría violando la ley.

Más allá de qué si les asiste la razón o no a la consejera Alejandra Gutiérrez y al representante del Partido Nueva Alianza, Ricardo Mosqueda, o que si la norma se encuentra en ese sentido, resulta un absurdo y un atentado contra la libertad de expresión que se intente sancionar a alguien por llamar a no votar como una manera de sancionar a los partidos y los gobiernos.

Un valor de la democracia es el voto libre, y una forma de expresar un descontento es con el derecho de los ciudadanos de no sufragar por no sentirse satisfechos con las fuerzas políticas, sus propuestas, sus gobiernos o candidatos. De hecho, esa es la causa por la que actualmente se estima que por lo menos seis de cada 10 electores no se presentarán a las urnas el próximo 5 de julio. Ver en: http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2009/05/29/puebla/editorial.php

Esperamos tus comentarios sobre este post y también tu visita en www.tacheatodos.com

miércoles, 27 de mayo de 2009

Gaceta del Ángel - Ya volví


Compartimos esta columna de Germán Dehesa que fue publicada en el diario Reforma, fechado el día 26 de mayo de 2009. Esperamos tus comentarios.


www.tacheatodos.com


¡Heme aquí!. Los que son lectores asiduos de estas cotidianas cartas de náufrago sabrán que, durante los pasados días, fui abducido por las fuerzas fluídicas del universo (así decía mi tía La Maga y ya se imaginarán cómo quedaban, allá en Cuernavaca, los clientes de su consultorio -"El Templo"- lo llamaba, que eran "curados" -como pulque- por "El Pedestal de Jesucristo" con quien ella tenía un trato personal e íntimo). Fui raptado, decía yo, y convertido en un misterioso y obsesivo señor sin más tarea en el mundo que proceder a cerrar un lugar de pensamiento y diversión llamado "La Planta de Luz" (q.e.p.d.). Cumplido esto, ya me tienen aquí de regreso entregado con ahínco a tratar de leer la casi ilegible actualidad mexicana. Percibo que mi país, en general, está hecho un desastre y está así por muchas razones, pero la principal es que no hay gobierno digno de tal nombre. Lo que hay es una conjuración para la rapiña y una ostensible y creciente complicidad con el crimen y con lo peor de México. Vivimos mucho tiempo con la convicción de que, puesto que resultaba tan nocivo para la sociedad, el narco era un enemigo natural del gobierno. Ahora entiendo que esto es una absoluta ingenuidad y que el gobierno y el narco viven en una feliz sociedad de capital compartido, todo disfrazado con algunos breves episodios de violencia que culminan con unos cuantos muertitos, o con la aprehensión de tal o cual pandilla de sicarios que son conducidos a sus celdas de lujo, en espera de salir tranquilamente por la puerta grande cualquier madrugada. Entenderás, lector, por qué nuestro pachanguero pueblo a Zacatecas lo llama ahora "Zacazetas".

Percibo entre la gente un generalizado malestar magnificado por una sensación de impotencia. Lo que yo digo es que no podemos usar más herramientas que las que la democracia nos provee. Pronto tendremos frente a nuestros ojos una boleta (este mensaje no es para los abstencionistas que por serlo han renunciado a su condición ciudadana. A las elecciones aikir, no hay diotra). Si estamos tan hartos de los modos de gobernar de los partidos y del hecho mismo de que existan los partidos como único camino para los puestos de elección, es el momento de anular la boleta con una gran cruz y depositarla en la urna. Los que tienen que saber sabrán de cuál es el talante de sus "gobernados" que ya están hartos de mendrugos y de futbol (y miren quién les está diciendo esto).

Para esta propuesta no valen ni rechazos, ni adhesiones instantáneas. Cada quien tiene que pensarlo muy bien y tiene que desechar la tentación de suponer que uno no puede hacer nada frente al inmenso aparato que controla al país. Por supuesto que uno no puede hacer nada, pero si somos miles o millones de "unos", entonces todo el horizonte cambia y renace para nosotros la esperanza de lograr que nuestro país sea en verdad "nuestro" país. Es urgente mandar el mensaje de que ya estamos optudimóder de discursitos y discursotes, de caciques y líderes que se enriquecen a costillas de nuestros miedos, de una educación siniestra sobre todo en los primeros ciclos que es donde tendría que ser de mejor calidad, de un aparato de seguridad que más que cuidarnos nos aterroriza, de una burocracia lamentable y altiva, de una agricultura que sobrevive en la pura pobreza y de la inmensa cantidad de desposeídos, enfermos y víctimas de la miseria que constituyen la mayoría de nuestra población. Tendremos que recuperar la compasión, la frugalidad, el verdadero amor por un país sufrido, pobre y sin embargo, sonriente, esperanzado y radiante. Yo quiero mucho a México y, al decir esto, nombro todos los colores de la esperanza.


¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDLVIII (1558)
Los rateros no merecen dormir.


Cualquier correspondencia con esta columna de regreso, favor de dirigirla a dehesagerman@gmail.com(D.R.)